por, Enrique Milanés León
Quien escuchó con atención el informe de balance de un quinquenio de trabajo presentado a la Asamblea provincial XI Congreso de la UPEC por el ejecutivo de Las Tunas pudo entender mejor que, si el alcance de las tecnologías borró para siempre las oxidadas «cercas» de alambre entre lo municipal, lo provincial, lo nacional y mundial, el empuje del talento es capaz de enterrar, incluso sin tarja para el recuerdo, el viejo fantasma del fatalismo geográfico.
Premios de todo calibre, misiones e intercambios internacionales —¡viajes, sí, desde provincia!—, eventos pluritemáticos, «alcurnia» docente de los reporteros, proyectos exitosos y hasta la inclusión, por puro mérito, de afiliados en las estructuras del Partido y el Gobierno en la base demuestran a las claras que desde «el balcón del Oriente» se ve un gremio pleno de hormigas cuerdas.







