Jose Ernesto Novaez Guerrero
Desde hace décadas se viene practicando el asesinato simbólico permanente de Cuba y su revolución por parte de los grandes medios cartelizados. El gran pecado de la isla, a ojos de estos sicarios de la palabra, es y será intentar construir un orden social diferente al que prima en el mundo contemporáneo. El principal peligro de Cuba reside en el ejemplo.
El proceso político cubano echa raíces en una hermosa y compleja simbiosis, donde los ideales de soberanía y justicia social que conforman el proyecto de nación del siglo XIX y que tienen en la figura de Martí una de sus expresiones cimeras, encuentran su forma política y definitiva realización en la práctica socialista emanada del triunfo revolucionario de enero de 1959.







