Fue a partir del Coloquio Internacional Patria que reunió en Casa de las Américas a casi una decena de influencers de más de ocho países y desde donde se pensó a Cuba inserta en un monopolizado escenario mediático internacional, cuando empezamos a soñar un proyecto que uniera a la isla y a Argentina en la realización de un periodismo apegado a la realidad latinoamericana y capaz de disputar espacios en el campo de la comunicación.
Vendrían semanas de ideas inconclusas y otras más concretas, de diseños perfectibles, de reuniones con café y mate de por medio, de preocupaciones por el estreno, de debates distendidos buscando hacerles el rejuego a los algoritmos de las redes sociales, todo eso movido por el pétreo convencimiento en la necesidad de fundar una alternativa informativa con libre acceso para los jóvenes del mundo.


