por;Rosa Miriam Elizalde
Se dice fácil, pero han sido seis décadas durísimas que comenzaron con una ligereza desconcertante y la creencia de que el bloqueo del gobierno de Estados Unidos a Cuba no duraría demasiado. Un par de años, quizás.
El 2 de febrero de 1962 John F. Kennedy llamó a su secretario de Prensa, Pierre Salinger y le dio una tarea urgente: “Necesito muchos puros cubanos, Pierre”. “¿Cuántos, presidente?”. “Unos mil”. El funcionario visitó las tiendas mejor surtidas de Washington y consiguió 1 200 H.Upmann Petit Corona enrollados a mano en las vegas de Pinar del Río, en el extremo occidental de la Isla.

