por; Luis Raúl Vázquez Muñoz
CIEGO DE ÁVILA.— Ante el personaje y sus antecedentes, la entrevista deviene en un interrogatorio cercano a lo policial. La biografía de este «cuasi acusado» es para sentarse a meditar. Uno abre el expediente y lee: «José Aurelio Paz Jiménez, Ciego de Ávila, 27 de septiembre de 1951. Alias JOPA (las iniciales de su nombre, con el que a veces firma los trabajos); alias Turi, para sus familiares y amigos cercanos; alias José Aurelio Paz con Nadie». El entrevistado cruza las piernas y los brazos, y echa una sonrisita cándida. «Dos veces Premio Nacional de Periodismo Juan Gualberto Gómez por la Obra del Año en 1995 y 1997. Premio Enrique Núñez Rodríguez 2006. Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro en 2009, y unos cuantos premios y menciones en el 26 de Julio. Premio Nacional de Periodismo José Martí 2018 por la Obra de la Vida». El interrogador inclina la cabeza en un gesto de aprobación.
«Técnico Medio de Organización y Normación del Trabajo, hizo las prácticas en la prisión de Kilo 7, Camagüey». Incrédulo, el periodista murmura: «¿Dónde?» Y el entrevistado abre los brazos y encoge los hombros, como diciendo: «Sí, ahí: ¿qué tú quieres?, así son las cosas». Sigue el informe: «Empezó la carrera de veterinaria y la dejó para estudiar Filología. Miembro de los talleres de narrativa y poesía. Especialista literario del municipio de Ciego de Ávila. Comienza a publicar en Invasor a principios de 1980 como colaborador y escribe para una sección llamada La Cantaleta (Y el entrevistador mueve la mano, como ahuyentando el humo).


