Por: Yaima Puig Meneses
“¿Están contentos con lo que se ha ido haciendo?”, preguntó Díaz-Canel a los niños. La respuesta, casi sin dejarlo terminar, fue un “¡Sí!”, a coro y rotundo. No solo sus voces hablaban de felicidad, también lo hacían sus rostros, su emoción por mostrarle “el bonito regalo que les había hecho la comunidad”.
A la sombra de los árboles que embellecen el nuevo parque El Mambisito, nombre que escogieron los propios pequeños, el presidente cubano quiso saber si ellos y sus amiguitos del barrio ya se habían vacunado, cuántas dosis habían recibido ya y cómo ha sido el reinicio de las clases todavía de manera no presencial en las aulas.
