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sábado, 4 de septiembre de 2021

Yisel Filiú: Nunca voy a dejar el periodismo deportivo


por; Thais Hernández Lombao   

Yisel Filiú Téllez es una de las caras más conocidas de nuestra televisión. Cálida y profesional se le puede ver en el noticiero estelar. Pero los aficionados del deporte saben que no empezó por ahí, sino que es una periodista especializada en toda regla. En ese universo, inició su carrera en Santiago, llegó a La Habana y hasta el otro lado del mundo en las recientes olimpiadas. Yisel es una de las exponentes que demuestran a diario que el gremio del periodismo deportivo no tiene por qué ser un feudo masculino.

¿Qué prefieres, el periodismo deportivo o la locución?

Siempre he tenido muy claro que la locución no puede ensombrecer mi carrera como periodista deportiva. Y he dicho que nunca me pongan a escoger, porque las amo a las dos, aunque el periodismo deportivo lo llevo muy adentro. Hasta ahora me han permitido tener esa dualidad y el público no me ha rechazado en ninguna de las vertientes. En ese sentido, me preocupaba más mi faceta como locutora del estelar, porque las personas me ubicaban como periodista deportiva. Sin embargo, desde hace un tiempo me identifican más por el estelar que por el deportivo. Pero claro, el primero tiene un público muy amplio y numeroso.

¿Cómo llegaste a ser presentadora del noticiero estelar?

Fue un poco casual, aunque yo había pasado cursos de locución. Me considero cien por ciento periodista, y así se lo he dicho a grandes locutores, pero ellos me han respondido que tengo todas las condiciones para ser una buena locutora.

Cuando surge la idea de crear el Canal Caribe realizaron un casting para nuevos locutores que tuvieran un abanico amplio de imagen, timbres de voces y tonos de piel. Me presenté y fui una de las elegidas para ser presentadora de este canal. En ese momento una de las intenciones era revolucionar los rostros dentro de emisiones fundamentales como el noticiero del mediodía y del estelar. O sea, que también tuvo que ver con la perspectiva del país de revolucionar en este terreno.

Recientemente pudimos verte de nuevo en el periodismo deportivo, desde Tokio, en las coberturas de los Juegos Olímpicos. ¿Qué tal esa experiencia?

Ya había estado en la cobertura de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, pero los Juegos Olímpicos son la meca. La manera en que se viven es completamente diferente. Conllevan mucho estrés, porque requieren un alto nivel de organización. Hay que estar muy concentrados y llegar a la altura de lo que el público conoce y exige.

Esta primera experiencia de estar en un estadio olímpico, cubrir una ceremonia inaugural, seguir de cerca a los atletas cubanos, realmente fue una experiencia excepcional. Fue un regalo de la vida estar en momentos significativos de la trayectoria de atletas como Mijaín López. Seguir a los de tu país es una de las experiencias más espectaculares que se puede vivir, y si es en unos Juegos Olímpicos muchísimo mejor.

Ahí no se duerme. Todos los días me acostaba a las 4 de la mañana y a las 7 debía estar lista. Sabía que me estaba agotando, que debía hacer presentaciones en cámara y mi rostro prácticamente no daba más. Pero había que sacar el extra, porque si los atletas lo estaban haciendo como no lo iba a hacer yo. Además, había un pueblo esperando por los resúmenes.

Estos fueron unos Juegos Olímpicos con muchas restricciones por la pandemia. No pudimos bajarnos de la guagua y hacer un reportaje sobre ningún lugar emblemático de Tokio. Tampoco pudimos acceder a la Villa ni ver la vida de los atletas allí, solo en las salas de competencias. Esas son las grandes deudas que nos quedaron.

¿Por qué el periodismo deportivo?

Siempre amé el deporte. No solo porque lo practiqué de niña, sino porque en mi casa siempre se ha hablado mucho de deporte. Cuando había una competencia importante, se paralizaba todo. Además, se conversaba mucho de pelota y yo crecí en ese ambiente.

Durante la carrera siempre hice las prácticas pre profesionales en los grupos de deporte. La vida me fue poniendo las pautas para este camino. A pesar de que cuando me gradué ejercí, como la mayoría, un periodismo generalista. Trabajé inicialmente en Tele Turquino, pues soy santiaguera. La verdad es que me iba bastante bien. Incluso obtuve algunos premios.

Llegué al periodismo deportivo por una propuesta. Había hecho, entre otros, algunos reportajes deportivos. Fueron presentados a nivel nacional y tuvieron buen impacto. Entonces quedó una plaza vacante de periodista deportiva en Santiago de Cuba y desde La Habana me proponen que la ocupe. Ya como corresponsal nacional de deportes pasé un curso internacional de periodismo deportivo en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, donde adquirí herramientas nuevas y también pude compartir con colegas nacionales e internacionales. Yo sé, y espero no equivocarme, que nunca voy a dejar el periodismo deportivo.

El salto para La Habana puede ser complejo. ¿Cómo fue para ti?

Había venido en 2012 para apoyar el trabajo durante los Juegos Olímpicos de Londres. La redacción siempre queda floja en esos momentos. El resultado de mi trabajo en ese periodo fue muy bien acogido y me propusieron que me quedara. Lo pensé mucho, pero entonces no estaba preparada.

En 2014 Tele Rebelde fue constituido como canal. Ya no iba a ser solo una redacción nacional y hubo una apertura. Fue Julita Osendi quien me dijo que se estaban creando un par de plazas y que le parecía el momento oportuno para que viniera para La Habana. Y así lo hice.

No existen muchos referentes de mujeres en el periodismo deportivo. ¿Cuáles fueron los tuyos?

Yo creo que Julita Osendi allanó el camino. Que ella haya brillado como periodista deportiva en medio de tantos hombres, cambió un poco la manera de mirar a la mujer dentro del periodismo deportivo. Te puedo asegurar que, en la etapa de Julita Osendi, ella era la mejor periodista deportiva entre hombres y mujeres. Los comentarios suyos no se parecían a los de nadie.
Integrantes del círculo de periodismo deportivo de la Upec Darilys Reyes in memoriam.

También hay otros referentes como Elsa Ramos, en la prensa escrita, o Arelia Beitra, quien es nuestra jefa de redacción. La propia Luisa Fernanda, en Camagüey. Además, cuando Julita estaba a punto de jubilarse logró que se insertaran nuevas mujeres en el mundo del periodismo deportivo. Allí está Daily Sánchez Lemus, un grupo de muchachas que venían interesadas y lo estaban haciendo de una manera silenciosa, y yo.

Veía a Julita Osendi desde mis tiempos de estudiante y para mí era un gran paradigma. Más allá de otros grandes profesionales, la recuerdo a ella y sus magistrales comentarios. Yo quería ser periodista deportiva como Julita Osendi. Hoy en día es un honor tenerla cerca. Ella es un gran referente y marcó mi carrera.

Sin embargo, el periodismo deportivo sigue siendo un mundo de hombres ¿Qué se puede hacer al respecto?

Ahora estoy al frente del grupo de cronistas deportivas femeninas, adjunto al círculo de cronistas deportivos en general. Surgió el pasado 8 de marzo y su objetivo es aunar a todas esas mujeres que lo estamos ejerciendo. No ha tomado la fuerza que me gustaría, por las restricciones de la pandemia, pero ya vamos a dar nuestros primeros pasos. Además, debíamos esperar a salir de la vorágine de los Juegos Olímpicos. En cualquier momento vamos a empezar a proyectarnos.

En el curso internacional de periodismo deportivo que te mencioné antes estaba también Darilys Reyes, quien lamentablemente falleció en un accidente de tránsito. Ella era una de las plumas más increíbles dentro del periodismo deportivo cubano. Nuestro grupo de mujeres periodistas deportivas lleva su nombre.

Hoy por hoy creo que hay una periodista deportiva en cada provincia, sea porque tenga interés o porque lo ejerza. Ya no somos ni dos ni tres, somos unas cuantas. Estamos organizándonos. Es esencial localizarnos todas, conocer intereses, inquietudes y perspectivas por las cuales preocuparnos y esforzarnos. Hay que trabajar duro. Las muchachas no pueden estar a la sombra de los hombres jamás. Tienen que brillar con luz propia y en eso siempre he hecho mucho énfasis, pero tenemos mucho que ganar.

¿Has sentido estigmas machistas al hacer tu trabajo?

Dentro de los mismos colegas he podido percibir esos estigmas machistas más que con los atletas. Nunca sentí una mirada acosadora o cuestionadora de mi capacidad de parte de atletas y técnicos. Pero entre los colegas…., a veces no acaban de asimilar que la mujer también puede estar en un espacio deportivo y hacer análisis con la misma profundidad e intensidad que cualquier hombre. Por eso siempre les digo a ellas que debemos prepararnos más, para evitar comentarios malintencionados y otras cosas.

En la narración solamente tenemos a una muchacha, Melisa, de Matanzas. Ha tenido la oportunidad y eso es algo que yo siempre le subrayo a los directores. Hay que darle esa palmadita en el hombro a las muchachas interesadas en la narración y en el periodismo deportivo. A veces no sucede en los medios nacionales y sí en algunas emisoras pequeñas La narración lleva talento y facilidades innatas, el periodismo en general también, pero hay muchachas que tienen esas cualidades y les falta la oportunidad.

 

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