por; Patricia Maria Guerra Soriano
El viernes 6 de mayo, a las 10 y 51 con dos segundos, pedazos de ventanas, puertas, concreto, cristales y vidas estallaron sin avisar, se disolvieron etéreamente y enseguida un chorro de desasosiego empezó a nutrir las próximas jornadas.
Casi veinte días después, decir “hotel Saratoga” continúa implicando una estela de asociaciones dolorosas y mientras eso sucede, 35 imágenes de más de una veintena de fotorreporteros cubanos que cubrieron el siniestro, contornean una tristeza pegada hasta en el nombre de la exposición que, esta mañana se inauguró en la sede nacional de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC): “Cuando los píxeles lloran”.


